Un día gris, en el que parecía que el mundo se iba a caer a pedazos, me encontraba en una estación de trenes, recuerdo que un tren no muy antiguo se detuvo frente a mí, y vi salir de allí a una persona con una suave sonrisa en el rostro, tendiéndome la mano, y diciéndome: - " ven con migo”, a lo que yo respondí: - ¿Adonde?, ¿Quién eres?
El con cara de tranquilidad contestó: "soy el chofer de este tren, el cual te llevará, lejos de todo esto, lejos de lo malo, de lo triste que estas viviendo”, yo sin entender aún, le pedí que me explicara mejor de que se trataba todo esto. Me dijo:- "si, lo que escuchas, te llevaré a un lugar donde ya no estarás triste, a un lugar en donde ya no sufrirás por ese hombre por el cual tu tanto lloras", levante la mirada, me encogí de hombros y pregunté: "¿y tu como sabes que lloro por un hombre?", amablemente contesto: "aun no sabes quien soy yo, ¿verdad?”, "pues no" respondí. “pues yo soy el olvido, te aré alejarte de ese inepto que lo único que ocasiona es que tu llores"
Lo mire rápidamente y le contesté : " yo no quiero alejarme de él, por mas que me haga sufrir, y llorar, yo a el lo amo, y ni tu "el olvido" y la distancia me lo arrancara así por que si de la cabeza, y creo, que si me voy y dejo de jugar a estas alturas del partido no seré nada mas que una cobarde, una cobarde que no admite su amor por el y no lucha por lo que quiere, y yo tengo fe, de que tarde o temprano, encontraré a la persona perfecta para mí, pero quiero hacerlo por mis propios medios, equivocándome mil y un veces de persona, llorando mares, ríos enteros, pero se que de eso aprendo, y ese camino me llevará hacia el. Te lo agradezco, pero no, te repito: Ni el olvido ni la distancia me ara dejar de amarlo.
A.G ♥
