No todo son libros de autoayuda, religiosos o panfleteros, sencillamente a veces nos sentimos que las cosas no son para nosotros, que no estamos destinados a la felicidad y que lo mejor que podemos hacer es consolarnos con que otros están peores que nosotros. A veces nos cansamos de luchar, y sin duda nos cansamos de la vida misma.
Conozco esos momentos. Esos tiempos en que todo sale mal, en que el amor no es suficiente y que la música de los angeles solo te sabe a ruido. Es como si los recuerdos hermosos forman de tu presente para evitar vivir lo horrible de una existencia miserable, o que en honor a la verdad no es que lo sea, pero piensas que lo es. Ni las lagrimas nos salen en momentos así, ni la inspiración, ni la motivación ni nada, son épocas en que pensamos que nuestro profesor de la universidad tenia razón al decir que Dios no existía.
Hay lugares en el tiempo en que nos detenemos y la soledad es el anhelo mas grande, por que es allí en el silencio donde te das cuenta que apenas eres un ser humano, que no eres nada mas que eso y que no tienes idea de cómo te metiste en esa cantidad de situaciones en las que dices ¡ya no mas!. Si que conozco esos momentos. Son justo esos momentos los que nos dicen lo mal que lo estamos haciendo y que nos muestran que a menos que ocurra algo milagroso, no tienes ni la mas meretriz idea de lo que tienes que hacer para salir del atolladero.
Inclusive, para rematar no deseas la ayuda de nadie, el orgullo es lo ultimo que te queda y no deseas ser un desamparado de la calle, fracasado y derrotado derrochando lastima de aquellos que son mas exitosos que tu y son capaces de prestarte el amor, el dinero, el trabajo o lo que sea que carezcas en ese momento. Sin duda alguna son esos momentos donde uno desea esconderse en la esquina del baño detrás del WC.He vivido momentos así, tal cual y la verdad que son una pesadilla, la única esperanza es que “todo pasará”, y sin embargo en esos momentos ni esa esperanza es suficiente. Lo único que uno necesita es parar el mundo, descansar, mandar a todo el mundo a la Mierda y maldecir mil veces el día en que la esperanza de una vida mejor, dio paso a la realidad de una vida llena de problemas y sinsabores que no tiene sentido en realidad.
En ese momento solo queda una cosa: esperar, no cometer una locura y darse cuenta que al final, aunque nunca parezca, todo pasa.